lunes, septiembre 03, 2007

TAN SEGURO COMO NUESTRO TRANSPORTE


En el puerto de Veracruz todo es posible. Observe amable lector la comodidad, la frescura, el cupo de pasajeros y no conformes, la capacidad de carga del vehículo. El chiste es que no existe ley que prevenga esta manifestación de holgura... mucho menos que la castigue. Pero eso sí, incluye un sistema infalible de seguridad a la hora de los accidentes: cada pasajero viene equipado con un blindaje de pereza y un cráneo especialmente duro que resiste hasta el más firme asfalto. ¿Y qué decir de la omnipresente posibilidad de saltar hacia el vacío en caso de contingencia? ¡Ay de los que van dentro del automóvil!

El bostezo -que se ha demostrado es contagioso- me sirvió para tomar una siesta muy cómoda por la carretera de esa tarde afortunada. ¡Qué envidia sentí en aquel momento! Obsérvese atentamente la posición del segundo pasajero. Despreocupado. Con la cabeza hundida y sin necesidad -como yo- de preocuparse de más nada. Sólo Veracruz es bello.
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